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Lámpara hortícola de bajo consumo para controlar costes.
Lámpara hortícola de bajo consumo para controlar costes.
La luz del sol es un factor vital en el crecimiento y desarrollo de una planta de interior.
Hoy en día podemos comprender mejor la relación entre la luz y nuestras plantas y cómo las plantas logran absorber y utilizar esta energía.
Gracias a estos estudios y a nuestra evolución tecnológica, hemos conseguido desarrollar lámparas hortícolas capaces de imitar la luz solar para iluminar nuestras plantas sin ninguna limitación lumínica y favorecer así el crecimiento y la floración de nuestros cultivos de interior.
Los diferentes tipos de iluminación y su consumo
Cualquier horticultor, aficionado o experimentado, selecciona cuidadosamente el tipo de iluminación que utilizará para su cultivo de interior.
Es esta elección la que determinará la evolución de su producción, pero también su rendimiento. Y para cubrir esta necesidad de luz, existen muchas opciones en el mercado de iluminación hortícola, algunas potentes, otras económicas, ¿a veces ambas? Esto es lo que veremos en este resumen de los sistemas de iluminación para nuestras plantas de interior.
La bombilla incandescente
Ya desaparecidos del comercio, llegamos a este extremo para señalar cómo este tipo de iluminación puede resultar contraproducente. El rendimiento de esta tecnología se supera con sus 5 a 20 lúmenes por vatio. Es más, este tipo de luz desprende mucho calor con muy poca luminosidad.
La bombilla incandescente halógena.
Aquí se trata de gas bromo o yodo que se utiliza en una burbuja de vidrio para producir luminosidad. Estos sistemas fueron creados para soportar incluso más calor que las bombillas incandescentes convencionales, por lo que este modelo libera aún más calor al producir entre 15 y 30 lúmenes por vatio, lo que sigue siendo una eficiencia baja.
El tubo de neón
Podrían confundirse erróneamente con soluciones de iluminación hortícolas. Con un tinte rojizo, el espectro del tubo de neón no es adecuado para cultivos de interior, ya que produce entre 30 y 50 lúmenes por vatio.
El tubo fluorescente
Este sistema de iluminación fue ampliamente utilizado en la industria de los acuarios y en el cultivo de interior. Con una emisión de 80 a 110 lúmenes por vatio, este tubo tiene la ventaja de liberar muy poco calor. Sin embargo, la vida útil de este tipo de iluminación es muy corta y además difícil de reciclar y tóxica, este producto fue rápidamente desechado.
La lámpara fluorescente compacta
También equipados con un tubo fluorescente, estos sistemas liberan una cantidad importante de calor a través del balastro instalado en la base del dispositivo. En consecuencia, esto obliga a adquirir equipos adicionales para extraer calor, para una potencia de 70 a 100 lúmenes por vatio.
La lámpara de vapor de sodio (HPS)
Sistema de gas que utiliza sodio, las generaciones actuales entregan de 80 a 120 lúmenes por vatio. Existe en baja y alta presión cambiando el color de la luz emitida. Este tipo de luz es preferible para los ciclos de floración porque su espectro lumínico ofrece un tinte rojo.
La mancha de plasma
Estos sistemas, de larga duración, producen entre 100 y 140 lúmenes por vatio y producen todas las frecuencias del espectro visible. Respetuosos con el medio ambiente, estos sistemas de plasma nunca pierden energía durante su uso.
La alternativa LED
En esta multitud de técnicas de iluminación se están desarrollando los LED o diodos emisores de luz.
Esta tecnología demuestra ser capaz de adaptar y recrear cualquier color del espectro de luz visible, ofreciendo al mismo tiempo el rendimiento más favorable con 50 a 150 lúmenes producidos por vatio.
Las instalaciones LED ofrecen varias ventajas adaptándose a todo tipo de cultivos de interior y cubriendo las necesidades de los horticultores. Esta tecnología ofrece por tanto un espectro lumínico de baja temperatura y que ahorra mucho espacio, pero lo más interesante reside en el ahorro que proporciona el LED, tanto en su coste energético total como en su vida útil.
De hecho, los LED convierten muy poca electricidad en calor, lo que reduce considerablemente el desperdicio de energía, y prometen una calidad constante durante sus 50.000 horas de vida útil, una inversión que vale la pena considerar cuando se quiere iniciarse en la horticultura.
Para más información, descubre nuestro artículo sobre lámparas hortícolas y de crecimiento .
Para más información, descubre nuestro artículo sobre lámparas hortícolas y de flores .